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El Reventón
de Es una vida de perro, pero la poesía está ganando espacios
fotos de Paul Myers y Eugenio Castro
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Para el poeta la vida siempre ha
sido borrascosa. ¿Por qué habría de ser diferente en estos
tiempos del carajo? Pero como la televisión y el video han alejado a
las artes del interés del público, los poetas están despotricando
y slammeando para conseguir el reconocimiento nacional. La poesía ha
sobrevivido gracias a la adaptación, ahora lo hace por la elaboración
de un significado ayude a comprender y resistir esta peligrosa era. La nueva
poesía-performance de los noventa es salvaje y sucia y divertida; tiene,
como el New York Observer dice acerca de Café de Poetas Nuyoricans, "la
vitalidad de la vulgaridad".
Sabía que la poesía se había vuelto más audaz cuando,
hace dos años, mi amiga Claudia y yo nos encontramos bajo un reflector,
embarrando pinturas roja y negra sobre el cuerpo del poeta Gerardo Navarro mientras
él rasgaba sus ropas y gritaba en crescendo las líneas de su performance
hablado Borders of the Mind (Fronteras de la mente). No sé si fue un
momento sublime en el universo literario, pero nosotros lo recordamos con una
sonrisa.
Grupos tales como los Poetas Nuyoricans, quienes habitan un café
en la parte más baja del lado este de Nueva York, atraen la atención
con su agresivo estilo callejero. No sólo leen poemas, los gritan en
el escenario, en videos y en cidis. Son los anfitriones de los slams de poesía
-especie de concurso de poetas aficionados donde los jueces suenan la campana
para descalificarlos- pero en este caso los poetas tratan de superar unos a
otros antes de que los abucheen y los bajen del escenario. Mientras tanto los
Poetas de las Taquerías de San Diego/Tijuana han declarado que
"están tomando las taquerías" de Tijuana a San Francisco.
"No nos gustaban los lugares comunes para escuchar poesía, los cafés",
cuenta Adolfo Guzmán, "así que empezamos a leer poesía
donde la gente asiste por otras razones, para comer por ejemplo. Comenzamos
a anunciar las lecturas de poesía y la gente asistía, lugares
como Roberto's Taquería (en San Diego) a donde la gente nos iba a ver.
Así es como fundamos un grupo de poetas errantes". Guillermo Gómez-Peña,
intelectual, sound byter, se llama a sí mismo un "intérprete
intercultural y antropólogo inverso". Y la nuyorican Maggie Estep,
"la faldita gruñiente de ballet", feminista post-Madonna que
declama a toda voz con una banda de rock, ha sido llamada la líder de
la manada de la palabra hablada.
A lo largo de Estados Unidos, la prensa ha descrito a la
nueva poesía-performance como "exuberantemente viva", "inmediata"
y "sin pretenciones, articulada y tremendamente divertida". No parece
que a los medios les preocupe si la redacción es buena o no; sólo
disfrutan el show. Bob Holman, uno de los fundadores de los Poetas Nuyoricans,
en una entrevista reciente explicó que la definición de poesía
está "expandiéndose continuamente Rap es poesía. Los
poetas vaqueros son poetas. El Lenguaje Norteamericano de Signos para Sordomudos
es tan poema como un poema Nobel", dice Holman. "El negocio de la
poesía, querida, es romper las etiquetas."
Holman es director del documental del Servicio Público de Transmisión
PBS, por sus siglas en inglés, sobre el performance de la palabra hablada,
"Words in Your Face" (Palabras en tu cara), así como de la
popular serie televisiva "The United States of Poetry" (Los Estados
Unidos de la Poesía), que constó de cinco capítulos y fue
transmitida la primavera pasada "Para que la poesía sobreviva"
Holman dijo a Associated Press "debe entrarle al próximo milenio
-y la televisión es el medio perfecto para ello."
"La poesía escrita está en crisis" reclama Gómez
Peña. "La gente no está tan interesada en la palabra escrita.
Ya no atrae a nuestros desafíos perceptuales. Por eso hago performances.
El video, los CD-ROM, el cable, el internet, las revistas independientes -lo
que sea necesario- ése es el desafío."

No es la primera vez en la
era moderna que la poesía ha autocriticado su indigesta reputación.
En los años cincuenta Lawrence Ferlinghetti, poeta originario de
San Francisco, escribió "La poesía que últimamente
se hace oir por estos rumbos debería ser llamada poesía callejera
Equivale a regresar a la poesía a la calle donde alguna vez estuvo,
fuera del salón de clases, fuera de los departamentos de declamación,
fuera de la página impresa."
La poeta californiana Adrienne Rich explica que la poesía "ha
sido por mucho tiempo una manera de que las comunidades se unan. En los
años sesenta, la poesía jugó un papel muy importante:
la comunidad afro-norteamericana utilizó en abundancia la poesía
y el jazz, y en los años setenta el movimiento feminista estuvo repleto
de poesía. Este tipo de manifestación (el movimiento del performance)
ha existido anteriormente, pero ahora los medios de comunicación
están cautivados. La generación más joven de poetas
del performance, quienes han sido influenciados por MTV y la televisión,
pueden tener buenas relaciones con los medios." Es probable que los
medios de comunicación estén atrapados por su propia imagen,
porque la televisión puede admirar su propio reflejo, validado como
arte, en los jóvenes videopoetas high-tech.
Pero como Rich no todos quieren que las palabras desaparezcan
de la hoja impresa. Todavía existen poetas que quieren que su trabajo
sea leído. "Cuando empecé con esto" dice el poeta
sanfranciscano Víctor Martínez, "no existía el
performance, se hacía a través de la lectura, incluso de poetas
que están muertos. Nunca improviso, pero me gusta levantarme y leer.
A algunos poetas les gusta mucho hacer performances. Juan Felipe (Herrera)
es un maestro. Víctor Hernández Cruz tiene el título
de peso completo".
"Cuando la gente lee de las hojas de papel, tendemos a llamarlos poetas"
dice el performero John S. Hall. "Cuando memorizan sus textos, los
llamamos performeros". (La banda de Hall, King Missile, es conocida
por el éxito de su grabación de palabra hablada Detachable
Penis -El pene desmontable-).
Debido a sus orígenes en el rap y el punk, y una inmediatez que el
escritor Thomas Swiss ve en "la poética de la presencia",
los poetas del performance tienen la contundencia y la urgencia que la página
impresa raramente comunica. Los performeros con frecuencia utilizan la imaginería
del enojo, de la violencia: Bob Holman habla acerca del "puño
de la poesía". "Las palabras se queman junto con el enojo"
se lee en la autopromoción de Reg E. Graines en Nueva York. Gómez
Peña es el "guerrero de la Gringostroika", Maggie Estep
"te lo echa a la cara" y los Poetas de las Taquerías son
"guerrillas culturales". La verdadera naturaleza del slam poético,
donde los poetas tienen que ser rápidos y brillantes o tienen que
encarar las burlas de la audiencia, tiene una dureza de gladiador de final
de milenio. "En mi opinión los slams son agotadores y provocan
espanto", dice Martínez. Muy parecidos a la vida de los noventa
y muy parecidos a la poesía en sí misma.
Aún cuando sus poemas hablan de ideas fuertes, debido a su método
de entrega, los poetas de papel siempre aparecerán más tranquilos
y gentiles. Esto no quiere decir que los poetas que escriben están
pasados de moda. Están regresando con paso firme y las lecturas de
poesía a secas, como las de antes, se están incrementando:
una edición reciente del Bay Guardian de San Francisco listó
varias docenas de lecturas y eventos abiertos de poesía durante una
semana. "Este es un momento increíblemente fértil para
la poesía en los Estados Unidos", dice Adrienne Rich. "Tenemos
muchas voces sustanciosas y diversas. Deberían estar eufóricos
todos aquellos a quienes les importa la poesía". Quizás
el despertar de la poesía viva ha ocurrido porque algunos ansían
oír a alguien decir algo, en voz alta, con palabras; algo que no
se oculte detrás de las oscuras y espasmódicas imágenes
de video de MTV y toda su descendencia. Por supuesto, para otros como Holman
y Gómez Peña, estas imágenes seguido son poesía.
Estamos en una lectura
en San Francisco, la cual forma parte de la serie llamada "Los Bohemios"
en el café La Boheme, el alma del distrito de la Misión. Aquí
hay un poco de todo: poetas envejecidos, jóvenes poetas estilizados,
poetas del tipo izquierdoso que parecían extintos. Se ven muchas
boinas negras en este lugar.
Aquí nunca nadie se calla. Se oyen cómo chocan las copas de
vino y las tazas de café y la conversación nunca cesa, incluso
cuando el poeta que acaba de ser presentado, Neeli Cherkovsky, lee extractos
su nuevo libro Animal. Es un buen poeta. El sonido ambiental se hace amigable:
se convierte en un murmullo debajo de la poesía, está bien
ser humano en presencia de este arte, beber, andar por ahí, saludar
a los amigos.
Además de los poetas está Tony Santiago, un saxofonista. Tony
dice a la audiencia que "está contento de ver la intelligentsia
bohemia" y alguien del público grita "¡Tres generaciones!"
Durante un descanso, Tony me dice que fue músico de jazz y que está
sin chamba. "Estoy obligado a tocar con poetas, los poetas algún
día se harán populares" se queja, "ni siquiera me
dan para el camión." Al decir esto Tony alguien se ofrece a
comprarle un burrito. "¡Me'stán pagando! ¡Querida,
se acabó esta conversación!" dice mientras se precipita
hacia la calle.
El guitarrista Ignacio Reyes toca y Lupe Román canta, junto con uno
de la audiencia que el tambor. Hay un altar para el escultor/poeta sanfranciscano
Manuel Martín, quien murió hace pocos días. Toda la
velada está dedicada a él. El poeta Carlos "Rumberos"
Ramírez canta canciones para niños en español y hace
que todos se mueran de risa.
Max Scharwz realiza una rápida improvisación de rap. Es acerca
de sí mismo, un blanco, y su amigo el poeta negro Bill Strond, quienes
están en la parte "peligrosa" de Newark, Nueva Jersey y
piden a la policía que les indique cómo llegar a cierto lugar:
Cuando "Los Bohemios" se termina, salimos y se escucha el aullido de seis sirenas bajo la lluvia
en la intersección de la calle 24 y Mission: ha ocurrido una balacera.
No podemos ir más allá, porque todavía no han agarrado
al tipo que disparó. Este corre en la calle con una pistola. Nos
amontonamos en frente del café y esperamos. Una mujer nos dice que
acaba de dejar a sus amigas en la esquina de la calle Capp, donde ocurrió
la balacera. Espera que estén bien. Una mujer parada a mi lado, Rosa
María Galdamez, me dice que una semana antes, el secretario de Transporte,
Federico Peña, estaba en esa esquina celebrando la instalación
de nuevos postes de luz. Supuestamente son para prevenir el crimen.
Gracias a Dios la poesía está de regreso y gritando
para que la reconozcamos. Hace esta década soportable. Nos recuerda:
esta esquina, esta noche, esta lluvia, estos amigos, nuestras vidas, tienen
significado.
Es un privilegio estar vivo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Traducción: Consuelo Alba y John Speyer
Extracto de PEOPLE OF WATTS (Gente de Watts) de ntozake shange, tomado de Aloud! Voices from the Nuyorican Poets Cafe, published by Henry Holt
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