Un talento natural
Rudy Galindo

Katynka Zazueta Martínez
fotos Steve Keegan y janjaap





RUDY GALINDO ha estado bastante ajetreado durante los últimos meses. Después de haber ganado el campeonato nacional de patinaje artístico en enero, el joven de 26 años originario del este de San José ha concedido una gran cantidad de entrevistas, ha firmado numerosos autógrafos, se ha presentado a sus compromisos sociales y hasta hizo un huequito para participar en una competencia en Rusia y realizar un tour nacional de dos semanas.

Hace algunos días el club de patinaje Saint Moritz, al cual Rudy pertenece, le ofreció una recepción especial en el club campestre Blackhawk en Danville. Una escultura de hielo en forma de patín para hielo recibía a los invitados. Admiradores jóvenes y adultos sostenían fotografías y artículos del nuevo campeón nacional y se formaban para pedirle su autógrafo. Un gran pastel en el salón tenía inscrito "Felicidades Rudy Galindo".

Cuando Rudy tomó el micrófono para hablar ante sus admiradores, comenzó tímidamente: "Puedo patinar frente a miles de personas, pero hablar frente a un grupo todavía me pone nervioso." A pesar de su declaración de nerviosismo, Galindo transmitía su encanto al firmar autógrafos, posar para fotos, y bromear al abrir regalos.

De tú a tú, Galindo parece más relajado y pronto el bromista en él se hace presente. Antes de comenzar la entrevista, Galindo se sienta con su hermana Laura y juega con mi grabadora.
Acerca la grabadora a sus labios y dice "¿Me puedes oir? ¿Bueno? ¿Bueno?"

"¿Di algo en español?" le dice Laura. "¡No sé nada!" grita Rudy, dirigiéndose a la grabadora y no a su hermana. Los dos se ríen y bromean un poco más. A leguas se nota que son hermanos.

 

Un asunto familiar

LA CARRERA DE RUDY en el patinaje se encuentra enraizada profundamente en la sólida relación entre él y su hermana.

"Siempre copiaba lo que Laura hacía. Si ella y sus amigas andaban por el trailer park siempre quería seguirlas. Una vez me dijo" Rudy se detiene momentáneamente a mitad de su relato. "Me estoy saliendo por la tangente, pero, bueno. Un día me dijo 'No, no puedes seguirnos. Regrésate a la casa.' Mi papá le había comprado una muñeca muy bonita, de las que ni siquiera sacas de su caja. ¿Te acuerdas?" le pregunta a Laura.

Laura voltea para mirarlo y asiente, presintiendo la anécdota que sigue.

"Y estaba tan enojado que fui a cortarle todos los rizos a la muñeca. Pero en fin, siempre quería hacer todo lo que Laura hacía."

Así que cuando Laura comenzó a tomar clases de patinaje sobre hielo, Rudy se le pegó. Patinaba cerca de su hermana mayor durante su clase, copiando las instrucciones del entrenador. Otro entrenador notó el interés de Rudy en el deporte y lo alentó a tomar sus propias clases, y éste siguió el consejo.

Desafortunadamente, la familia Galindo no podía pagar clases para los dos muchachos y Laura dejó de asistir para que Rudy pudiera continuar. Para ayudar con el costo de las clases de Rudy, Laura comenzó a trabajar medio tiempo. Veinte años después Laura entrena a su hermano. "Tenía más talento que yo," explica Laura. "Puede ser un gran patinador. ¡Pero yo soy la mejor instructora!" añade riendo.

Además de entrenar a Rudy, Laura ha impartido clases a niños y adultos durante los últimos diez años y medio. Recientemente se ha alejado un poco de la Pista de Hielo de San José, donde enseñaba, para concentrarse en la preparación de su hermano para la competencia mundial de patinaje artístico que se llevará a cabo este mes.

Laura menciona las muchas ventajas que encierra el ser la entrenadora de su hermano. "Con otros estudiantes tengo que aprender cómo actúan y lo que están sintiendo. A Rudy lo conozco tan bien que ya sé lo que sucede con él."

Como todos los hermanos, Rudy y Laura tienen bastantes bromas que sólo ellos conocen. También tienen un ritual de buena suerte para antes de las competencias. Según Laura, antes de que empiece su actuación, Rudy circula alrededor de la pista. "Luego se acerca a mí, y nos miramos y me da un beso y yo le digo que se mantenga fuerte. Y entonces se va", dice Laura.

Rudy también reconoce los beneficios de ser entrenado por su hermana. Especialmente los beneficios financieros: ella no le cobra por las clases, aunque ahora los dos bromean acerca de su paga después de que Rudy ha ganado el campeonato nacional. Los beneficios emocionales son también importantes para Rudy. "Algunos entrenadores y patinadores son muy unidos", admite. "Pero nadie puede ser tan unido como nosotros."

Al crecer con Rudy y observar su desarrollo como patinador, Laura ha aprendido a detectar lo que ella llama "talento natural". "[Rudy] tenía mucho talento natural. Uno puede darse cuenta cuando un estudiante tiene talento natural. Trabajo con muchos niños y lo veo todo el tiempo. Si lo tienen aprenden más rápido. Para ellos es más facil entender y sentir este deporte."

La Pista de Hielo de San José

Una mañana de domingo, niños que podrían pasarla viendo caricaturas en la tele y adultos que podrían estar en cama leyendo el periódico, se encuentran en la Pista de Hielo practicando ejes y saltos y aprendiendo nuevos pasos. Melinda Duggish, de 13 años, y su amigo Benny Wu, de 13, juegan en las maquinitas mientras esperan que su clase comience. La abuela de Duggish, Jan Myers, lee un libro.

Wu practica en el Centro de Hielo durante dos horas todas las mañanas. Siempre llega al mismo tiempo que Rudy y los dos se han convertido en cuates en la pista.

"Rudy payaseaba con nosotros durante el verano. Luego comenzábamos a trabajar duro en septiembre", dice Wu. "Pero durante el verano nada más platicaba y jugaba con nosotros, no entrenábamos para nada. Nada más patinábamos y nos divertíamos."

Parece que todos en la Pista de Hielo, donde Rudy entrena y enseña, tienen historias acerca del campeón nacional.

"Su hora debía haber llegado hace mucho tiempo," dice Myers. "En las competencias nacionales en Detroit hace dos años Rudy hizo una presentación magnífica. El público se puso de pie y gritaba mucho antes de que terminara. Lo ovacionaron de pie cerca de 15 minutos. No lo querían dejar salir de la pista, fue increíble. Nunca había visto a nadie, en ningún tipo de presentación, patinaje u otra cosa, que incitara tanta participación y emoción del público. Fue algo eufórico. No me acuerdo en qué lugar quedó, pero no fue uno de los primeros lugares."

"Terminó como en séptimo", su nieta interrumpe.

"Eso fue cuando se estaba formando el equipo olímpico. El año del incidente entre Kerrigan y Tonya", dice Myers.

La emoción con la que Myers cuenta la historia de la presentación de Rudy y su mención acerca de la controversia entre Nancy Kerrigan y Tonya Harding bien podría reflejar un cambio de imagen del patinaje artístico. Durante un tiempo el deporte fue ensombrecido por el "asunto de Kerrigan y Tonya", que al principio se tomó muy en serio, pero pronto se convirtió en broma. Ahora los seguidores del deporte, especialmente en San José, parecen haberse enamorado de la historia de Rudy.

La alcaldesa de San José nombró el 23 de enero Día de Rudy Galindo; Rudy lanzó el primer puck en un juego de los Tiburones; se han escrito artículos acerca de él en revistas y periódicos nacionales y, por supuesto, sus admiradores le piden su autógrafo donde quiera que va.

La fama

ADEMAS de ser su entrena-dora, Laura ha asumido el papel de representante para los medios. A pesar de que acompaña a Rudy en todas sus presentaciones, Laura se siente abrumada por la nueva fama de su hermano.

"No creo que te puedas acostumbrar", dice. "Cuando alguien viene a pedirle su autógrafo es diferente, porque todavía lo veo como mi hermano."

La fama le ha traído ofertas para escribir libros acerca de su vida y el papel estelar en un programa de televisión. Rudy dice que no aceptará ninguna de las ofertas hasta después del campeonato mundial. Pero sí cree que sería un candidato excelente para promocionar específicamente un producto, si la compañía lo solicita.

"Espray para pelo 'Congélalo''', dice y me pide que toque su cabello parado.

Lo toco y Laura se rie.

"Creo que sólo lo venderían en el este de San José, para las chicas de pelo parado", dice Rudy. Imitando un bote de espray, pone su mano cerca de la cabeza y silba como bote.

Después de bromear un poco (al menos por el momento), hablamos de la colonia del este de San José en donde Rudy creció. Un trailer park podría parecer un lugar pequeño y tal vez limitante para un joven patinador con ambiciones, pero Rudy dice que siempre sintió que la sala del remolque de su mamá era lo bastante amplia para practicar sus saltos y brincos sin tirar cosas a su alrededor jamás.

Al hablar de su vecindario, recuerdo que la mayoría de las historias de "mendigo a millonario" entre los atletas latinos son de boxeadores. Los rollos sensacionalistas de estos atletas a menudo dicen algo así: "En lugar de pelear en las calles, peleaba en el ring" (Como Oscar de la Hoya, originario del este de Los Angeles). Estas ideas sugieren que la violencia es una característica innata en los jóvenes que viven en los barrios, y que su única opción es pelear -legal o ilegalmente.

La historia de Rudy es una curva en esta teoría rectilínea. Él admite que algunas personas han tratado de incorporar la política cultural en su historia, simplemente por ser el primer mexico-americano que gana el campeonato nacional de patinaje artístico. El ejemplo más obvio es una frase que le ha sido atribuida, publicada una y otra vez, y que él jamás pronunció.

La frase "Es difícil ser un méxico-americano en un deporte americano", iba a inscribirse en una estatua frente a la Arena de San José que honra a Rudy y otros patinadores locales. Cuando le pregunto acerca de la frase, Rudy responde con rapidez.

"Yo no dije eso." Luego explica, "dimos una entrevista y el reportero preguntó, '¿Crees que ser un mexicano en este deporte sea difícil?' Y yo dije 'No, no creo. Pero' No mencione claramente que sí o que no. Luego me preguntaron si yo pensaba que el patinaje sobre hielo era un deporte "americano", y yo dije 'Sí, puede ser, pero hay muchos asiáticos que están ganando terreno' Así que nada más encontraron cosas y crearon el texto. No me gustó y me dijeron 'Si no lo firmas, no vas a ser parte de la estatua'. Cuando nos amenazaron, nuestro abogado nos ayudó."

La frase se cambió y ahora simplemente se lee: "Campeón nacional". Los medios de comunicación nunca mencionaron por qué se cambió.

''Hemos dicho a los periódicos que la frase no era nuestra, pero eso no lo escriben", dice Rudy. "Lo que quieren es la controversia. Lo único que siguen diciendo es: 'Rudy Galindo, campeón nacional quien ha dicho: 'Es difícil'"

Esta experiencia lo ha vuelto más cauteloso acerca de los medios de comunicación. Toma mi grabadora y con una sonrisa maliciosa dice: "¡Por eso sé dónde está el botón de apagado!" Ambos nos reímos y le pregunto acerca del manejo de sus preferencias sexuales.

Una manera común para abordar el tema es escribir acerca de la muerte de su hermano y dos de sus entrenadores a causa de complicaciones con SIDA, y usar el tema para dirigirse hacia su sexualidad. Le pregunto si este burdo método le molesta.

"No le pongo atención", dice Rudy. "No tengo ningún control sobre los reporteros. Nada más digo lo que tengo que decir, y ellos hacen lo que quieren hacer. Viajo, patino, regreso al hotel, me subo al avión y voy a casa. Continúan su énfasis en ser abiertamente gay. Pero eso no tiene nada que ver con mi patinar. Me gusta que mi patinar hable por sí mismo."

Obviamente, así sucede.Pero sus palabras tienen mucho peso. Su creciente popularidad le recuerda este hecho.

"Estoy orgulloso de ser méxico-americano", dice. "No me había dado cuenta cuánto apoyo recibiría de la comunidad latina. Es agradable poder ser algo así como un modelo a seguir y mostrar que no tienes que pertenecer a las pandillas. Yo no lo hice, y tuve oportunidades, pero elegí seguir en la pista. Es como la vieja frase que todos dicen a los atletas: 'Apégate a tus sueños y sigue adelante.' ¿Sabes? Tiene razón."

Traducción: Claudia S. Meléndez


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